– 50 semanas de constancia: cada día haces y escribes una cosa especial.
– Un ritual atemporal: puedes empezar cualquier día del año.
– Extras mágicos incluidos: 4 cartas de Jimena, frases para inspirar y QR con regalos mensuales.
– Un reto que transforma: pasas de lo normal a lo extraordinario en menos de un año.
– Un detalle inolvidable: acceso al club de fans de Jimena durante 3 meses para aprender y conectar.
De lo automático a lo consciente: dejas de vivir en piloto automático y empiezas a notar lo extraordinario en lo cotidiano.
De la dispersión a la constancia: al escribirlo, refuerzas el hábito de cuidar tu vida con un pequeño gesto cada día.
De lo común a lo único: cuando acumulas más de 300 acciones especiales, descubres que tu vida está hecha de momentos extraordinarios, no de rutina.
Autoestima real: compruebas negro sobre amarillo que eres capaz de hacer cosas distintas y valiosas.
Memoria emocional: cada página se convierte en una cápsula de alegría y orgullo que podrás releer siempre.
Magia personal: empiezas a sentirte alguien diferente, especial, porque no solo hiciste… sino que lo dejaste grabado para siempre.
Un legado escrito: no se queda en recuerdos difusos; queda un testimonio de quién fuiste y de cómo elegiste ser mágico cada día.
Una brújula nueva: al mirar atrás, verás patrones, aprendizajes y la confirmación de que tu vida es más grande de lo que creías.
Una identidad más poderosa: ya no eres “normal”, eres alguien que convirtió lo cotidiano en un ritual extraordinario.
Por cada agenda vendida donamos ¡2 euros! a la Asociación CTNNB1 para ayudar a que todos los niños con este Síndrome tengan la oportunidad de recibir el tratamiento génico que tanta esperanza ha abierto.
En el año 2014 yo tenía una granja y todo me estaba saliendo para el culo.
Era la primera granja de producción de huevos ecológicos de La Rioja y al montarla no tuve dinero suficiente para construir la sala de clasificación, la cual resultaba imprescindible ya que al contar con ella SANIDAD me permitiría vender huevos a supermercados, tiendas, restaurantes y distribuidoras.
Hasta entonces sólo podía vender a consumidor final.
Dicho esto, el negocio estaba siendo un desastre, pero lo peor es que cuando por fin conseguí el dinero para construir la puta sala de clasificación y comencé a gestionar el dichoso permiso, entre pito y flauta, lo obtuve recién… ¡11 meses después!
¿Comprendes la angustia de no poder vender huevos un año completo porque la administración (en su infinita burocracia) no se aclaraba sobre cómo aprobar mi sala de clasificación para huevos?
¿Comprendes, además, cuál era mi situación financiera real en ese preciso instante?
Mi hija cumplía 11 años. Metí la mano en el bolsillo, saqué las monedas y conté 3 euros con 85 céntimos. No tenía más. Ni siquiera una vieja peseta. Nada.
Y aún así consideré que no podía entrar a casa sin hacerle un regalo a mi hija. Asique fui al chino, me puse a mirar opciones y de pronto encontré una libreta cuya tapa roja llamó poderosamente mi atención.
Luego cogí un rotulador, también de color rojo, y en la primera página de la libreta escribí con buena letra y en grande…
Debajo me puse a explicarle que esa libreta podía transformarla en la niña más alucinante del planeta. Y para conseguirlo el procedimiento era bien sencillo: sólo tenía que hacer una cosa especial cada día, escribirla en las páginas en blanco de la libreta y así, día tras día, durante un año.
Al cabo de doce meses ella se convertiría en una persona mágica. Esa fue mi promesa. Esa la sigue siendo hoy.
Luego, en casa, le puse un moño precioso y se la di sin tener la certeza de si le gustaría o si, por el contrario, me la arrojaría por la cabeza. Por suerte eso no pasó.
Te aseguro que todo el regalo no me costó más que 3 euros con 50 céntimos. Tampoco voy a mentirte diciendo que Luna cogió el regalo como si hubiera sido el mejor que tuvo en toda su vida. Sin embargo, juraría que ahora, con 22, es el único que realmente recuerda con emoción.
No te cuento esto para darte lecciones de cómo ser creativo ni más sensible ni más guay ni más rico. Sólo pretendo que observes cómo un hecho doloroso se transformó en algo que ha emocionado a mi hija y luego a decenas de personas. Esta agenda rara, divertida, apasionante y que forma parte viva de mi memoria ahora también puede ser tuya.
Su magia es real y puedes usarla para ti o puedes regalarla y desear que un hijo, un sobrino, un alumno, incluso tus empleados, descubran lo mejor de sí cada bendito día.Esta agenda no es un trozo de papel encuadernado.
Es un recordatorio diario de que tu vida puede ser más especial de lo que crees.
Es un regalo que tu yo del futuro te va a agradecer.
Y también puede ser el regalo más inolvidable para alguien a quien amas de verdad.
Porque estás regalando constancia, magia, memoria y transformación para toda la vida.
Te lo digo sin rodeos: